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fui, vi, comí

Perífrasis envenenadas

Hay muchas formas de dañar a una persona. La más dolorosa (para mi) es la palabra. Ya sea en un diálogo o en una redacción, escrito o hablado, con una simple frase puedes desmontar al receptor.

Sentir que te hierve la sangre, como enrojeces de forma súbita y se cae cualquier cosa que estés sujetando en ese instante. Desear con todas tus fuerzas desaparecer, no existir. Un Ø en el estómago, similar a cuando te saltas un escalón por sorpresa. Ese sudor frío recorriendo tu espalda.

Pasas al modo ceniza, donde tu apariencia sigue igual, pero cuando alguien te sople, te desmontas.

Desde cualquier post-it, papel mugroso pintarrajeado, el pedazo de hoja arrancado de la revista, a un tablón del Facebook por ejemplo, puede componer tu perdición. El truco está en sacar el faquir que tenemos en nuestro interior.

Estos pensamientos, sin ir mas lejos, son la hemorragia suscitada al sacar una daga en forma de palabra. Porque como dijo Edward Bulwer-Lytton,

"la pluma es más fuerte que la espada".

Notas

  1. extranged ha publicado esto